Ante
la declarativa de “votar es validar al régimen” señalamos es
absolutamente falso, al contrario, no votar sí lo validaría por
cuanto su maquinaria y demás mecanismos de presión/chantaje para
obligar ejercer el sufragio a quienes devengan alguna “política
social” o empleo público les permitiría hacerse de las
gobernaciones. Sí Maduro llega alzarse con la mayoría de las
regiones le dirá al mundo “vean, la ANC tuvo el mismo apoyo
popular que nuestras gobernaciones” los 8 millones de votos hoy
cuestionados serían más “vendibles”.
Para
los que opinan gobierno y CNE traman un fraude electoral no deben
olvidar existe una inmensa diferencia en la tolerancia internacional
para con el régimen, se marcó un antes y un después de la
pretendida ANC, sí el gobierno planea hacer un fraude electoral
afrontaría consecuencias muchos peores que perder todas las
gobernaciones legítimamente, agravaría las sanciones a sus actos
inconstitucionales e ilegítimos.
Por
otro lado, no votar es tirar la toalla, significaría el gobierno no
tendría necesidad de hacer fraude, aunque suene crudo, las
gobernaciones las ganaría “legítimamente”. No se debe olvidar
que cuando la participación es alta en los procesos electorales
parlamentarios, regionales y locales la oposición obtiene el triunfo
por encima de todos los artilugios del gobierno, cuando la abstención
es alta el régimen es el gran triunfador.
No
votar significaría tirar la toalla, a diferencia de otras culturas
la abstención puede significar conformidad social con el gobierno,
con el sistema, en Venezuela ello es inimaginable, la abstención es
apatía, desesperanza, entregarse a un régimen que ante su secuestro
institucional y violencia de todo género se sabe ganador en su
aferro al poder.
También
existe otra falsa creencia “abstenerse para castigar a la
oposición” y valga que es un absurdo faraónico, quien se
autocastiga es el propio pueblo permitiendo dejar en el poder a los
responsables del caos. Ante semejante afirmación, es preciso deponer
la actividad visceral y enfocarnos en lo cerebral, no es el momento
coyuntural ni histórico para cometer errores como nación, lo
correcto es despojar de las gobernaciones al principal culpable (el
gobierno) para a través de una nueva institucionalidad in crescendo
ejercer todas las presiones ciudadanas para forzar los cambios que le
urgen al país.
Es
sumamente necesario comprender que los gobiernos hacen y llegan hasta
donde el pueblo lo permite, en el caso de la Venezuela de hoy, quedó
demostrado el 6D 2015 contra viento y marea que la voluntad de cambio
del pueblo es indoblegable. Es una obligación con el país votar y
defender el voto. El 16J fue un acto cívico, el 30J un acto
meramente del gobierno, este 15-O se nos avecina un proceso electoral
donde no es el gobierno ni la oposición los factores determinantes,
sino el pueblo y su mensaje al mundo.
La
mejor manera de castigar a los gobiernos fracasados es votando contra
ellos, la abstención solo los hace más fuertes.
Leandro Rodríguez Linárez @leandrotango
“Las imágenes que salen en la portada, no son de responsabilidad del autor del escrito”Leandro Rodríguez Linárez @leandrotango
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