Permítannos
aclarar que no estamos calificando de estúpidos a los
abstencionistas, pero sí calificamos de estupidez al hecho de no
votar. Sea cual sea el enfoque dado a las regionales, el voto es la
única herramienta perspicaz para seguir demostrando al gobierno y,
sobre todo, al mundo entero el descontento in crescendo del país
contra el chavismo en el poder, aquellos que alegan el CNE podría
prestarse a un fraude pues ese supuesto le haría un daño más
profundo al régimen que perder todas las gobernaciones.
En
segundo lugar, hay que comprender existe un antes y un después,
luego de la “constituyente”, sus muertes, elección e
instalación, el gobierno finalmente cayó de la gracia
internacional, todos los ojos de la globalidad moderna y
geopolíticamente determinantes se fijan sobre Venezuela y ejercen
sus presiones, el gobierno solo cuenta con un aislado séquito de
lealtades las cuales le facturan a cambio de “incondicionalidad”.
En
tercer lugar, las gobernaciones son un duro golpe a la estratagema
chavista, poder contar con los recursos e instituciones regionales le
permite ejercer fuerte influencia en la ciudadanía, el que esa
institucionalidad sea ocupada por factores opuestos al él le
dificulta poder continuar usufructuándose electoralmente de esos
recursos del Estado.
En
cuarto lugar, sí la oposición no vota y el chavismo se alza con la
mayoría de las gobernaciones este fenómeno le permitiría “lavar
la cara democrática” al régimen ante el mundo, le sería más
fácil convalidar la ANC. Sí la oposición vota masivamente y se
hace con la mayoría de las gobernaciones se develará mucho más
claramente el fraude consumado en la pretendida constituyente.
En
quinto lugar, es primera vez que el chavismo enfrenta unas regionales
sin “efecto portavión” Chávez fue en todas las anteriores el
promotor de todas las candidaturas. Ahora, el chavismo se encuentra
acéfalo, con candidatos impuestos por una cúpula aborrecida, los
candidatos no tienen ni arraigo/apoyo popular. Con la oposición
ocurre lo contrario, sí bien es cierto hoy no cuenta con un
liderazgo nacional claramente definido, al menos la mayoría de sus
candidatos fueron electos por un proceso de primarias que, ante la
imposición de sus contrincantes, los reviste de legitimidad,
incrementándoles las oportunidades de triunfo, sería una torpeza
inconmensurable el que la oposición no asista a votar.
En
sexto lugar, el gobierno está desahuciado, sin discurso, sin oferta,
sin posibilidad de hilvanar esperanza mucho menos confianza, que
error sería que quienes lo adversan no ejerzan el voto-castigo
cuando a los chavistas deben remolcarlos para que asistan a votar.
De
todo esto, queda aprender una costosísima lección de casi 20 años;
presionar al gobierno nacional y a las nuevas autoridades
regionales/locales a elegir para que cumplan sin derecho a excusar
sus fracasos, he allí donde radica la importancia de la nueva
Venezuela que debe emerger, con ciudadanos exigentes, no con borregos
electorales conformistas, sin autoestima.
Leandro Rodríguez Linárez @leandrotango
“Las imágenes que salen en la portada, no son de responsabilidad del autor del escrito”
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