Entretenidos
en las amargas peripecias del vecino, al que le organizan
Constituyente para inyectarle marxismo leninismo, no hemos notado que
nos aplicaron la receta, sin que muchos lo notaran
Estamos
compungidos por el destino de Venezuela. Esta semana le organizan una
Constituyente para inyectarle la receta del marxismo leninismo. Para
acabar de destruirla y robarla. Para liquidar sus instituciones y
para someterla a la más abyecta tiranía. Pobre Venezuela. Le va a
pasar lo que ya le hicieron a Colombia.
Entretenidos
como andamos en las amargas peripecias del país hermano, no hemos
notado que lo nuestro es peor. Nos aplicaron la receta, íntegra, sin
que muchos lo notaran.
Nos
faltan las colas en los mercados, la carencia total de medicinas y
poco más que eso. Todo a su debido tiempo, dicen los estrategas del
complot que nos volvió trizas.
Los
venezolanos nos llevan enorme ventaja. Notaron lo que les pasaba y
pudieron reaccionar. Han puesto muertos, que son mártires, y el país
está todo en pie contra la dictadura. El mundo ha comprendido su
desgracia y se ha vuelto solidario con ella. Ha sufrido mucho pero
los caminos de la salvación están abiertos.
A
Colombia le hicieron lo mismo, pero la estrategia fue más sibilina,
más hipócrita, más canalla. Y no la ha notado. No tiene jóvenes
que se hagan matar por la Libertad y por la Patria. No tiene
políticos advertidos de lo que se vino encima. No tiene el favor
internacional. No tiene nada. Ha quedado sola frente a su tragedia.
A
Colombia le hicieron lo mismo,pero la estrategia fue más
sibilina, más hipócrita, más canalla
La
Constitución la volvieron trizas. El tirano se burló del pueblo que
en las urnas le dijo No a su patraña maldita. Se le robaron el
petróleo y no protestó. Se le robaron la riqueza minera y a nadie
pareció interesarle. Le arruinaron los bosques, le volvieron
lodazales sus ríos, le convirtieron sus soldados gloriosos en
macheteros que se enfrentan a matas de coca, y no hay una voz
indignada que lo condene. La pusieron en manos de la mafia más rica
del mundo, y la obligaron a aplaudir la mafia. La impunidad para los
criminales se llama perdón y la condescendencia con el crimen,
reconciliación. Le castraron el Congreso, y el Congreso aplaudió la
cirugía. Le organizaron una Corte Constitucional más abyecta que el
Tribunal Supremo de Venezuela, y los magistrados no reciben el
desprecio que en Venezuela reservan para esos traidores.
Venezuela
ya no tiene cómo sostener a Cuba y nos han pasado la carga, sin que
lo notemos. No le vamos a mandar petróleo, porque se acabó el que
teníamos. Así que el Maduro que nos tocó en suerte viaja a Cuba
con los empresarios que entregan la Nación y que rinden sus
empresas, y todo lo encubren con la apariencia del fortalecimiento de
unas relaciones comerciales que no existen, por sustracción de
materia. Pero la disculpa es buena para empezar el desembarco de los
miles de cubanos que vendrán para acabar de montar el aparato
represivo que nos echan encima. Ya “coca” Naranjo tiene listos
los policías que nos van a matar y el almirante Echandía está
completando en silencio su operación macabra.
Hay
que empobrecer un poco más al pueblo. La tarea está avanzada y los
ingenuos compatriotas creen que se trata de pura torpeza en el manejo
de la economía. Pero no. La cosa es harto más peliaguda, medida,
contundente. Ya nos pusieron a crecer al 1 % y no protestamos.
Liquidamos la industria y el presidente de la Andi se hace el
majadero, sin grande esfuerzo de su parte, hay que decirlo. Los
agricultores le entregaron a un infeliz santista el manejo de sus
asuntos y se dejarán robar, sin soltar un gemido, millones de
hectáreas para repartirlas a los colectivos de aquí. Ya empezaron
el trabajito y por ahora lo llaman restitución de tierras.
Los
periodistas cumplen a la perfección el papel de idiotas útiles,
movidos por una pauta publicitaria en retroceso, sumada a la
advertencia de lo que puede pasarle al que levante la voz: una bomba
o un balazo. Por eso olvidan estos problemas nacionales y se dedican
a examinar las injurias que el Presidente Uribe le habría hecho a
uno de los suyos, promotor y pionero de la pornografía en Colombia.
¡Y saber que hace unos años esa misión, de criticar y orientar, la
cumplían Alberto Lleras, Guillermo Cano y Álvaro Gómez! Se
murieron o los mataron a tiempo.
Lo
que vienen son los jueces comunistas y serviles nombrados por
izquierdistas extranjeros para meter a la cárcel a los enemigos de
la paz y a los que sean acusados como herederos del paramilitarismo.
Leopoldo López la sacó barata. Lo que harán acá Alvaro Leya y sus
muchachos de las Farc no está escrito ni calculado.
Envidiamos
a Venezuela. Está en pie y en camino de retorno. Colombia está de
rodillas y no sabe lo que le pasa. Y le falta la bendición papal a
toda esa infamia.
Fernando
Londoño Hoyos @Flondonohoyos
Twittear
Enviar este artículo a tus seguidores





