Unos
extraños anónimos dijeron que protestaban por “la libertad”.
Trancaron la calle de madrugada. En la semioscuridad sacaron sus
machetes amolados y para cerrar el camino cortaron un árbol con
ferocidad. Golpearon sus armas contra el tronco. Cada golpe dado
producía un eco de muerte, un grito silente de dolor. Picado en la
mitad cayó sobre la vía.
Al
hacer esta crueldad cercenaron vidas sin compasión alguna. Murió el
árbol, se cayeron los nidos con pichones y las madres inquietas
tuvieron que volar sin poder salvar a sus crías. Estos seres de la
maldad coartaron el cauce natural de la existencia, el derecho a
vivir. Eliminaron un espacio de oxígeno natural, le quitaron la
sombra a un sector de la tierra, y ahora la comunidad se encuentra
con un lugar menos de cobijo y colorido. Se llevaron por delante una
historia, tiempo de crecimiento, florecimiento, belleza, estética,
sonido, brisa, comunicación y canto.
Nada
importó a los sujetos. La lucha primero después veremos,
exclamaban. Hicieron padecer a los vecinos, pues ante la fuerza de
los machetes, cada reclamo hecho implicaba amenazas e intimidación.
Con el pasar de las horas los individuos se fastidiaron de su “lucha
social por la libertad” y se fueron. Quedó el árbol con sus ramas
y tronco cortados en medio del asfalto. Una tristeza indescriptible.
Al
final del día, ¿cuál objetivo social loable o significativo se
cumplió? ¿Cuál fue la crítica real al sistema? ¿Hubo contenido
teórico-práctico para el cambio de sociedad? ¿Se escribió algún
documento? ¿Dónde estuvo la ética? Este hecho no fue oponerse al
opresor, fue un acto de impudicia y opresión en sí. Son parte de
la cadena que produce tanto pesar en la población la cual tiene su
origen en el poder central, en el núcleo del gobierno. La actitud es
idéntica: avasallante, exterminadora.
La
auténtica fuerza para el cambio social respeta la alteridad. No
hiere, destroza, lesiona o mata. Por el contrario, respeta las
diferentes manifestaciones de vida. Hay infinitas formas de resistir
y enfrentar el oprobio en lo individual o colectivo. Algunas de
ellas: cantar, tocar un instrumento musical, debatir, esculpir,
dibujar, organizarse, solidarizarse, acompañar, caminar, recrear,
hacer poesía, estudiar, leer, escribir, tejer, orar, meditar. Modos
los cuales respetan la vida y canalizan la acción de manera
coherente, efectiva.
Nunca
se puede hablar de libertad cercenado a la naturaleza o vilipendiando
los derechos humanos, civiles, económicos, culturales.
Quienes tumbaron el árbol son una copia fiel de la infamia. Reproducen al sistema y su ignominia. Salieron de la entrañas del engendro.
Quienes tumbaron el árbol son una copia fiel de la infamia. Reproducen al sistema y su ignominia. Salieron de la entrañas del engendro.
Lorenzo
Figallo Calzadilla @hmcaminante
Twittear Enviar este artículo a tus seguidores




